El secreto de los ‘animalatas’.

16 04 2008

Un taller de reciclaje artístico en el Museo de Ciencias Naturales enseña a los niños a crear esculturas con latas de bebidas

ELPAÍS.com - Madrid – 26/12/2007

Un singular taller de reciclaje artístico para niños se desarrolla estos días de vacaciones escolares en el Museo Nacional de Ciencias Naturales. Se trata de una actividad que acompaña a la exposición Animalatas, que acoge una serie de originales “animales” construidos con latas de bebidas: una araña, un canguro, un dromedario, un erizo, un pez payaso, un saltamontes, un león y hasta un toro, nacido especialmente para su instalación en España.

Su autor, el escultor francés Alain Burban, decidió crear esta pieza para la exposición de sus obras en España por su vinculación con la cultura del país. Buscó fotografías, leyó artículos, pintó el animal y, finalmente, buscó entre sus latas de bebida recicladas para convertirlo en escultura.

El taller, en el que pueden participar niños de entre 3 y 7 años, pretende demostrar a los más pequeños el valor de los productos domésticos que se desechan. Tras una breve visita guiada por la exposición, los pequeños pasan al área de taller para construir sus propios animales con latas pintadas, alambre, pintura y fieltro.

Tanto la exposición como el taller tienen como objetivo proponer imaginativas ideas para el reciclaje y, paralelamente, fomentar su cultura, una disciplina en la que el propio escultor es un destacado adalid. De hecho, este proyecto surgió de las latas de bebidas (de acero o aluminio) que reciclaba en su propio domicilio y en las que vio un soporte ideal para sus esculturas por su fácil manipulación. Así fue dando vida a sus animalatas, para los que suele emplear entre 40 y 60 latas por pieza.

Si la última creación de Burban ha sido el toro, su primer animal fue una boa, y posteriormente fueron surgiendo el resto de las criaturas, una por cada letra del abecedario. Junto a ellas se han instalado en el Museo de Ciencias Naturales las fotografías de Paskal Martín, artista que fotografió cada una de estas esculturas en un entorno natural. La instalación de la exposición para España la ha realizado el equipo Caféconlimón, integrado por las artistas Marisa Méndez y Mónica Florensa.

(www.elpais.com)

 





Los ’sorollas’ iluminan Sevilla

16 04 2008

REPORTAJE

Comienza el desembalaje y montaje de los cuadros en el Museo de Bellas Artes

SANTIAGO BELAUSTEGUIGOITIA - Sevilla – 16/04/2008

 

Los personajes y las cosas de una época pasada regresaron ayer a su lugar de origen como si el tiempo hiciera un guiño y aboliera sus leyes. Sevilla recuperó algo suyo: los nazarenos vestidos de negro, una virgen bajo palio rodeada de cirios, el bonete de un cura al fondo, el público arracimado en la calle ante el paso solemne de las personas que ocultan su identidad con los capirotes… El cuadro Sevilla. Los Nazarenos, de Joaquín Sorolla (Valencia, 1863-Madrid, 1920), lucía en el Museo de Bellas Artes de la capital ante la mirada de decenas de espectadores. Tras décadas en Nueva York, el cuadro volvía al lugar que lo inspiró. Y es que ayer era un día esperado, ya que comenzaron los trabajos de desembalaje y montaje de la exposición Sorolla. Visión de España.

La muestra, que será inagurada el próximo 24 de abril, permanecerá abierta en Sevilla hasta el 29 de junio. La entrada será gratuita. La exposición es fruto de un acuerdo de colaboración entre Bancaja y la Consejería de Cultura. Los operarios se afanaban ayer en las tareas de montaje. Formaban parte de una delicada cadena que ha permitido traer los cuadros de Sorolla desde Nueva York hasta España. La primera etapa de este periplo se produjo en Valencia. Ahora llega su segunda etapa: Sevilla. Luego, los cuadros se expondrán en Málaga, Bilbao, Barcelona, Madrid y, de nuevo, Valencia hasta ser devueltos a la Hispanic Society of America, en Nueva York.

La historia del traslado de estos cuadros es un completo mosaico de medidas de seguridad y de mecanismos de conservación controlados hasta el último detalle. El director-gerente de la Fundación Bancaja, Miguel Ángel Utrillas, señaló que todos estos trabajos “suponen una logística importante”. “Sacarlos de la Hispanic Society of America era complicado porque la puerta de acceso no lo permitía. El traslado en avión de Nueva York a Valencia obligó a que los cuadros fueran enrollados. Se produjo un proceso de enrollamiento con rulos. Los cuadros fueron trasladados en un 747, el avión más grande, que hizo el trayecto Nueva York-Valencia para que los cuadros viajaran sin problemas”, detalló Utrillas.

Tras la exposición de Valencia llegó una nueva etapa: el traslado a Sevilla. Tampoco se escatimaron medios. El traslado a la capital andaluza se hizo de forma escalonada. Los cuadros fueron transportados en camiones sin ser desmontados de sus bastidores en cajas específicas que garantizaban su máxima seguridad. Los camiones estaban equipados con un moderno sistema de control y seguimiento a través de GPS que permitía visualizar su posición exacta y su velocidad.

Los operarios mostraban tras abrir las cajas el estallido de colores y el dominio avasallador de los volúmenes de los cuadros de Sorolla. El pintor valenciano atendió en 1911 el encargo de Archer Milton Huntington, fundador de la Hispanic Society of America, cuyo objetivo es difundir la cultura española y latinoamericana. Huntington le encargó a Sorolla que decorara una gran estancia rectangular con una serie de paneles que mostraran las regiones de España a través de sus gentes y paisajes. Sorolla concluyó la serie en 1919. El resultado fue una sala conocida con el nombre de Sorolla y que está adornada con 14 grandes paneles pintados al óleo.

Los títulos de las obras son ilustrativos: Sevilla. Los Nazarenos; Andalucía. El encierro; Sevilla. El baile; Sevilla. Los toreros; Ayamonte. La pesca del atún; Castilla. La fiesta del pan; Aragón. La Jota; Navarra. El Concejo del Roncal; Guipúzcoa. Los bolos; Galicia. La Romería; Cataluña. El pescado; Valencia. Las grupas; Extremadura. El mercado, y Elche. El palmeral. La intensa fuerza de los cuadros sorprendía ayer no sólo por su reciente restauración. Algunos de ellos estaban por primera vez en la tierra que los dotó de sentido.

 (www.elpais.es)