Apolo y Dafne

22 04 2008

Apolo y Dafne 

Dafne, cuyo nombre significa “laurel”en griego, es una ninfa amada por Apolo que un día juró no pertenecer jamás a ningún varón.

Un día, Apolo la sorprendió escuchando su canto y se quedó enamorado de tal maravilloso susurro. Dafne al notar su presencia deja de cantar y queda inmóvil por el susto, mientras busca con ojos aterrados un escondite a su alrededor. El Dios Apolo la seduce con mágicas palabras de amor, ella le suplica que se detenga pero él es sordo a su ruego, entonces Dafne echa a correr, pero no tiene a donde huir. Indefensa, pide ayuda a la Tierra y ésta le oye; como salvación comienza a transformarse entre los brazos del Dios. Su suave piel se recubre de una corteza, sus uñas delicadas se alargan en hojas multiplicadas con mágica velocidad. Sus cabellos forman un denso ramaje, el rostro desaparece detrás de la corteza y el cuerpo se transforma en tronco.

Queda fijada con sus raíces hundidas en la tierra, rígida e inmóvil.

Apolo abraza tristemente el árbol y entre lágrimas declara que ese árbol será consagrado a su culto.

La más famosa de las obras inspirada en este relato mitológico es el grupo escultórico de Bernini, quien con su arte captó toda la angustia de la ninfa fugitiva.

(http://www.educa.aragob.es/iespluza/Extraescolares/Clasicos%20LUNA/Txt_revista/CL%20Apolo%20y%20Dafne.htm)





Victoria de Samotracia,majestuosa

22 04 2008

Victoria de Samotracia 

La Victoria, escultura en mármol de 2,45 metros de altura, se reproduce aquí fielmente en resina de poliester. La original, que se encuentra en el Museo de Louvre data de los años 220 al 190 antes de Cristo. Es una de las más bellas esculturas helenísticas. Formaba parte de un conjunto que conmemoraba una victoria naval. Erguida sobre la proa de una nave se levantaba al fondo de un ninfeo, o estanque, reflejándose en el agua. Con las alas desplegadas y los pliegues del vestido humedecidos por el viento del mar, transparentes y delicadamente pegados al cuerpo, origina una sensación de movimiento. La fluidez de sus ropas contrasta con la firmeza del cuerpo en una actitud tensa y teatral. Esta Victoria, o nike contiene la grandiosidad y el dinamismo de la escultura griega. 
Se encuentra en la hermosa Plaza del laberinto en el novísimo barrio de Leganés Norte. Con diseño de anfiteatro romano tiene en sus gradas capacidad para 500 personas y más de 5000 metros cuadrados de superficie.
(http://turan.uc3m.es/uc3m/dpto/HC/ESCUL/victoria.html)  




Boticelli,el nacimiento de Venus

22 04 2008

Venus* El método descriptivo se preocupa por la clasificación de la obra de arte y de la recopilación de datos.

“Sandro Botticelli es un temperamento artístico profundamente sensible y apasionado. Lejos de la inexpresión y rigidez de que a veces peca Ghirlandaio, la emoción guía su dibujo nervioso, agita los cuerpos de sus personajes y se desborda en sus rostros, expresivos y cargados de pesimismo.

En el Nacimiento de Venus trata de reconstruir una pintura perdida de Apeles, descrita en una poesía de Poliziano. Inspirándose probablemente en la Venus de Medicis, su propio sentido de belleza, totalmente diferente, la dota de una cabellera espléndida que aspira a ser velo de oro impulsado por la brisa que arquea suavemente su cuerpo. Para algunos, el modelo ha sido Simonetta, la amiga ede Lorenzo el Magnífico, nacida en el Porto Venere, lugar donde la diosa toma tierra al nacer.”   D. Angulo, Historia del Arte, págs. 103‑4. Edit. E.I.S.A.

 

* El método iconológico: busca el significado de la obra de arte.

“La filosofía del amor quedará plasmada en otra obra de Botticelli: “El Nacimiento de Venus”, que Salvisi cree fue pintada hacia 1482. La diosa del Amor se desliza, bajo el impulso de los vientos, hacia la orilla donde la Hora Primavera ha sembrado flores para recibirla, mientras que del aliento de los céfiros surgen rosas que perfuman el ambiente marino. La pose de la protagonista es la de “Venus púdica”, que expresa simultáneamente la doble naturaleza del amor, es decir, casto y sensual.

El tema en general deriva de la literatura homérica y latina, especialmente de Ovidio (Metamorfosis 11, 27 y Fastos Y, 27). Ahora, a finales del siglo XV, Botticelli y el poeta Poliziano es sus “Estancias” quisieron captar el espíritu de la “Venus Anadyomene” de Apeles, obra perdida y sólo conocida por descripciones.

Hay en el cuadro una dimensión poética por cuanto Venus significa Belleza, que para Pico representa un principio compuesto; por ello la obra supone una multiplicidad que no se halla en el reino del puro ser. Venus surge de la naturaleza informe de que está compuesta cada criatura, lo que se encuentra en el agua del mar.

Wind puntualiza al respecto que “para producir la belleza de Venus el elemento de mutabilidad de que habla Heráclito requiere una transfiguración llevada a cabo por el principio divino de la forma; y esa necesidad está realzada por la bárbara leyenda que Pico citaba de la Teogonía de Hesíodo, según la cual la espuma del mar de la que surgió la celestial Afrodita fue producida por la castración de Urano. Siendo Dios de los Cielos, Urano transmite a la materia informe el semen de las formas ideales”.

Tanto en la versión de Botticelli como en el poema de Poliziano la espuma de las olas está subrayada para dar carácter al mito cosmogónico por cuanto el espíritu divino es “transformado y diseminado en vientos y aguas” según las palabras de Plutarco; de ahí que se eligiera para la representación el momento siguiente al nacimiento cósmico.

Vemos a la diosa del amor surgida del mar y empujada por la primavera a la orilla; para sugerir que el mar fue fecundado por el cielo hay una lluvia de rosas bajo el aliento del dios del viento.”   Arte y Humanismo, S. Sebastián. Ensayos Arte Cátedra, págs. 191‑2.

 

* El método sociológico: se propone el conocimiento de las condiciones de creación de la obra y la conexión con la sociedad en la que surge.

“En la 2ª mitad del Quattrocento es efectivamente el elemento conservador el que impone el gusto en Florencia; pero el relevo de clases sociales no ha finalizado ni mucho menos; están siempre en juego fuerzas considerablemente dinámicas que impiden al arte anquilosarse en el preciosismo cortesano, en el artificio y el convencionalismo.

A pesar de la inclinación hacia una sutileza amanerada y hacia una elegancia frecuentemente vacía se imponen constantemente en el arte nuestros impulsos naturalistas… El arte de la 2ª mitad del Quattrocento sigue siendo un arte amante de la realidad, abierto a nuevas experiencias: es la expresión de una sociedad poco afectada y descontentadiza, pero no se impone en absoluto a la admisión de nuevos impulsos. Esta mezcla de naturalismo y convencionalismo, de racionalismo y romanticismo produce al mismo tiempo el comedimiento burgués de Ghirlandaio y el refinamiento aristocrático de Piero di Cosimo, la gozosa amabilidad de Pasellino y la mórbida melancolía de Botticelli. Las premisas sociales de este cambio de estilo ocurrido hacia mediados de siglo hay que buscarlas en parte en la disminución de la clientela. El dominio de los Medicis, con su opresión fiscal, redujo sensiblemente el volumen de los negocios y obligó a muchos empresarios a abandonar Florencia, transportando sus negocios a otras ciudades. La emigración de los trabajadores y el descenso de la producción, síntomas de la decadencia industrial, pueden advertirse ya en tiempos de Cosme. La riqueza se concentra en menos manos. El círculo de ciudadanos particulares clientes artísticos, que en la 1ª mitad de siglo tendía siempre a extenderse, muestra ahora una tendencia a restringirse. Los encargos provienen principalmente de los Medicis y de algunas otras familias; a consecuencia de este fenómeno la producción asume ya un carácter más exclusivo y refinado…

… Posición social del artista. El Renacimiento.

… Es significativo que los precios se mantuvieran en un nivel medio en general, y que incluso los artistas famosos no fuesen mejor pagados que los medianos y que los mejores artesanos. Personalidades como Donatello alcanzaban, desde luego, honorarios más altos, pero verdaderos “precios de aficionados” no existían aún. Gentile Fabriano obtuvo por la “Adoración de los Magos” 150 florines de oro; Benozzo Gozzoli, 60 por una imagen.

Como estipendio fijo percibía Ghiberti, durante su trabajo en las puertas del Baptisterio, 200 florines anuales, cuando el canciller de su Señoría obtenía 600, con la obligación además de pagar por sí cuatro escribientes. Un buen copista de manuscritos recibía en el mismo tiempo 30 florines y la plena manutención. Se ve, pues, que los artistas no estaban mal pagados, si bien, con mucho, no lo estaban tan espléndidamente como los famosos literatos y maestros, que muchas veces cobraban por año de 500 a 2.000 florines.

Todo el mercado artístico se movía en unos límites muy estrechos; los artistas tenían que pedir anticipos ya durante el trabajo, y los clientes a menudo sólo podían pagar los materiales a plazos … “

 (http://w3.cnice.mec.es/eos/MaterialesEducativos/bachillerato/arte/arte/pintura/anal-pi2.htm)





Miguel Ángel Buonarroti II

22 04 2008

Después de deslumbrarnos con su magia, Miguel Ángel Buonarroti, ese artista polifacético nos dejó aquí, en el mundo de los vivos, una serie de obras. Éstas son las que me dispongo a exponer aquí. Dejáos maravillar por ellas,sumerjanse en la historia de cada pincelada o matiz escultórico.

 





Miguel Ángel Buonarroti,mágico…

22 04 2008

Biografía:

Uno de los mayores creadores de toda la historia del arte y, junto con Leonardo da Vinci, la figura más destacada del renacimiento italiano. En su condición de arquitecto, escultor, pintor y poeta ejerció una enorme influencia tanto en sus contemporáneos como en todo el arte occidental posterior a su época. Nació el 6 de marzo de 1475 en el pequeño pueblo de Caprese, cerca de Arezzo, aunque, en esencia, fue un florentino que mantuvo a lo largo de toda su vida unos profundos lazos con Florencia, su arte y su cultura. Pasó gran parte de su madurez en Roma trabajando en encargos de los sucesivos papas; sin embargo, siempre se preocupó de dejar instrucciones oportunas para ser enterrado en Florencia, como así fue; su cuerpo descansa en la iglesia de Santa Croce. El padre de Miguel Ángel, Ludovico Buonarroti, oficial florentino al servicio de la familia Médicis, colocó a su hijo, con tan sólo 13 años de edad, en el taller del pintor Domenico Ghirlandaio. Dos años después se sintió atraído por la escultura en el jardín de San Marcos, lugar al que acudía con frecuencia para estudiar las estatuas antiguas de la colección de los Médicis. Invitado a las reuniones y tertulias que Lorenzo el Magnífico organizaba en el Palacio de los Medici con otros artistas, Miguel Ángel tuvo la oportunidad de conversar con los Médicis más jóvenes, dos de los cuales posteriormente llegaron a ser papas (León X y Clemente VII); conoció también a humanistas de la talla de Marsilio Ficino y a poetas como Angelo Poliziano, habituales visitantes del palacio. Por entonces Miguel Ángel que contaba con 16 años de edad, ya había realizado al menos dos esculturas en relieve, el Combate de los lapitas y los centauros y la Virgen de la Escalera (ambas fechadas en 1489-1492, Casa Buonarroti, Florencia), con las que demostró que ya había alcanzado su personal estilo a tan temprana edad.

Su mecenas, Lorenzo el Magnífico, murió en 1492; dos años después Miguel Ángel abandonó Florencia, en el momento en que los Médicis son expulsados por un tiempo de la ciudad por Carlos VIII. Durante una temporada se estableció en Bolonia, donde esculpió entre 1494 y 1495 tres estatuas de mármol para el Arca de Santo Domingo en la iglesia del mismo nombre. Más tarde, Miguel Ángel viajó a Roma, ciudad en la que podía estudiar y examinar las ruinas y estatuas de la antigüedad clásica que por entonces se estaban descubriendo. Poco después realizó su primera escultura a gran escala, el monumental Baco (1496-1498, Museo del Barguello, Florencia), uno de los pocos ejemplos de tema pagano en vez de cristiano realizados por el maestro, muy ensalzado en la Roma renacentista y claramente inspirado en la estatuaria antigua, en concreto en el Apolo del Belvedere. En esa misma época Miguel Ángel esculpió también la Pietà (1498-1500) para San Pedro del Vaticano, magnífica obra en mármol que aún se conserva en su emplazamiento original. La Pietà, una de las obras de arte más conocidas, Miguel Ángel la terminó casi con toda seguridad antes de cumplir los 25 años de edad, es además la única obra en la que aparece su firma. El punto culminante del estilo de juventud de Miguel Ángel viene marcado por la gigantesca (4,34 metros) escultura en mármol del David (Academia, Florencia), realizada entre 1501 y 1504, después de su regreso a Florencia. Paralelamente a su trabajo como escultor, Miguel Ángel tuvo la oportunidad de demostrar su pericia y habilidad como pintor al encomendársele la decoración de la bóveda de la Capilla Sixtina en el Vaticano. En ella Miguel Ángel plasmó algunas de las más exquisitas imágenes de toda la historia del arte.

Con anterioridad a la bóveda de la Sixtina, en 1505, Miguel Ángel había recibido el encargo del papa Julio II de realizar su tumba, planeada desde un primer momento como la más magnífica y grandiosa de toda la cristiandad. Pensada para ser emplazada en la nueva Basílica de San Pedro, entonces en construcción, Miguel Ángel inició con gran entusiasmo este nuevo desafío que incluía la talla de más de 40 figuras, pasando varios meses en las canteras de Carrara para obtener el mármol necesario. La escasez de dinero, sin embargo, llevó al Papa a ordenar a Miguel Ángel que abandonara el proyecto en favor de la decoración del techo de la Sixtina. Cuando, años después, retomó el trabajo de la tumba, la rediseñó a una escala mucho menor. No obstante, Miguel Ángel pudo terminar algunas de sus mejores esculturas con destino a la tumba de Julio II, entre las que destaca el Moisés (c. 1515), figura central de la nueva tumba, hoy conservado en la Iglesia de San Pedro in Vinculis, Roma. Pese a que el proyecto para la tumba de Julio II había requerido una planificación arquitectónica, la actividad de Miguel Ángel como arquitecto no comenzó de hecho hasta 1519, cuando diseñó la fachada (nunca realizada) de la Iglesia de San Lorenzo en Florencia, ciudad a la que había regresado tras su estancia en Roma. Durante la década de 1520 diseñó también la Biblioteca Laurenciana (sala de lectura y vestíbulo con la escalinata de acceso), anexa a la citada iglesia, aunque los trabajos no finalizaron hasta varias décadas después. También durante esta larga etapa de residencia en Florencia Miguel Ángel emprendió -entre 1519 y 1534- el encargo de hacer las tumbas de los Médicis en la Sacristía Nueva de San Lorenzo. Ya en Roma, Miguel Ángel comenzó a trabajar en 1536 en el fresco del Juicio Final para decorar la pared situada tras el altar de la Capilla Sixtina, dando por concluidos los trabajos en 1541. En 1538-1539 se iniciaron las obras de remodelación de los edificios en torno a la Plaza del Capitolio (Campidoglio), sobre la colina del mismo nombre, corazón político y social de la ciudad de Roma. Concibió el Capitolio como un espacio ovalado, y en su centro colocó la antigua estatua ecuestre en bronce del emperador Marco Aurelio. En torno a ella dispuso el Palacio de los Conservadores y el Museo Capitolino, así como también el Palacio del Senado, dando al conjunto una nueva uniformidad constructiva acorde con la monumentalidad propia de la antigua Roma. La obra cumbre de Miguel Ángel como arquitecto fue la Basílica de San Pedro, su cúpula se convirtió en modelo y paradigma para todo el mundo occidental.

(http://www.epdlp.com/pintor.php?id=182)