ARTE ROMÁNICO

 

 

 Arquitectura.
Remedios García Rodríguez

27/12/2006

El término románico se refiere a las creaciones del estilo artístico que desde finales del siglo IX hasta principios del siglo XIII, se produjeron en distintos puntos de Europa. Los progresos de este arte van a darse fundamentalmente en el ámbito de la arquitectura religiosa. A veces se cree que es un estilo uniforme o unitario, sin embargo, se trata de un arte muy complejo con diversidad de planteamientos.

Románico, tomado del latino romanicus, romano, aparece como tal término por primera vez en la bibliografía científica sobre arte a comienzos del siglo XVIII. Estudios posteriores confirman que si bien el precedente romano de la arquitectura románica es innegable, también intervienen en su conformación, el arte paleocristiano, el arte bizantino, el carolingio e incluso el islámico. El asunto se complica cuando se advierte que en cada país o región, se mezclan determinadas formas románicas con las locales de épocas anteriores. Debido a esta diversidad de fuentes, el arte románico difiere de un país a otro, incluso, de una región a otra. En consecuencia, sus rasgos externos, formales, no pertenecen a un tipo básico general y de carácter normativo para una gran extensión, como ocurrirá luego en el gótico que sí consigue unificar artísticamente a Europa, sino que sólo se deducen de la visión del conjunto de las diversas manifestaciones locales en una continua adaptación a las necesidades sociales y religiosas.

La Iglesia románica no será solo un edificio, sino que representa todo un símbolo en el que se funden lo religioso lo social siendo difícil distinguir en ella, las exigencias técnicas de las simbólicas, aunque siempre en la búsqueda de una arquitectura sólida, útil y funcional.

Por otra parte, establecer una cronología delimitada, no es del todo suficiente, es mejor aceptar una serie de etapas en su desarrollo e implantación y solo por razones didácticas, tratar por separado la arquitectura de la escultura, teniendo en cuenta que como tal cultura románica, funciona al unísono. Siguiendo este criterio, al igual que la mayoría de estudiosos, distinguiremos tres etapas.

• PRIMER ROMANICO que reúne las obras de arquitectura desde finales del siglo IX hasta el tercer cuarto del siglo XI (1088), fecha en que se hizo la tercera Abadía de Cluny. En este periodo, las artes figurativas responden todavía a un modelo anterior.

• ROMANICO PLENO que se extiende desde el tercer cuarto del siglo XI, hasta mediados del siglo XII. En esta etapa, el románico se muestra ya como un estilo que abarca la totalidad de las formas estéticas.

• TARDOROMANICO que concluirá en el primer cuarto del siglo XIII. Son las últimas consecuencias de la arquitectura románica mezcladas con el gótico vigente.

Un fenómeno importante en el contexto temporal del románico es el terror milenarista o terror al milenio, que tuvo su origen en una serie de profecías basadas en el texto apocalíptico de San Juan, que vaticinaba horribles catástrofes anunciadoras del fin del mundo. Estas catástrofes se producirían cuando la humanidad cumpliera el primer milenio desde el nacimiento de Jesús. Pero ninguna de estas profecías llegaron a producir un terror generalizado de histeria colectiva, ni tampoco se cumplieron los terribles vaticinios de los textos milenarios. Precisamente la historiografía del siglo XI atribuyó el origen del estilo románico, al sentimiento general de acción de gracias que recorrió Europa, tras comprobarse que ni en el año 1000, ni en el 1033, se producía el terrible final.

 

La enorme expansión de las fundaciones monásticas, van a contribuir a la difusión de las formas artísticas. Buena parte del poder acumulado por los monasterios provenían del generado por las reliquias y de las donaciones o limosnas de señores feudales para asegurarse la vida eterna. Las reliquias no solo van a favorecer el auge de los monasterios, sino también las peregrinaciones a los lugares Santos de Jerusalén, Roma y Santiago. Estas peregrinaciones llegarán a considerarse como una expresión de fe, similar a la que movía a los cruzados.

El PRIMER ROMANICO, finales del siglo IX y tercer cuarto del XI, se refiere fundamentalmente a la arquitectura que se produce en la llamada zona de la Lombardía, al norte de Italia, principal foco de expansión, en Normandía, al norte de Francia, en la Borgoña, mas al centro de Francia, donde parece que nació, y en Cataluña por influencia Lombarda. Tienen unas características formales que han sido sintetizadas por el arqueólogo catalán, llamado Joseph Puig i Cadafalch (1867-1956) que detallamos a continuación, constatando además, que la difusión se realiza a través de cuadrillas o talleres itinerantes de canteros lombardos.

Las construcciones emplean un tipo de aparejo pequeño de piedra con dimensiones parecidas al ladrillo, irregularmente tallado. Esta irregularidad tiene la ventaja de no requerir la participación de canteros cualificados.

La articulación de los muros exteriores se realiza por medio de una decoración de arquillos ciegos separados por fajas verticales llamadas lesenas o columnas ornamentales adosadas a la fachada. Una serie de arquillos ciegos con lesenas, forman las llamadas bandas lombardas. Por lo general, esta decoración suele usarse en edificios pequeños. Cuando se utiliza en grandes edificios, junto a los arquillos ciegos, se suele poner una serie de nichos ciegos. Podemos pensar que tienen una función ornamental, pero también técnica, ya que, aligeran la profundidad del hueco y el sistema de soporte. Esta decoración de nichos, viene de la arquitectura romana y no aparece exclusivamente en la zona de Lombardía, sino también en Alemania.

Las Iglesias son, por lo general, de planta basilical, propia de la iglesia paleocristiana, de una nave principal cuadrada y otras laterales más bajas, con filas de columnas, con o sin cripta. Pero lo más singular son las grandes cabeceras que aparecen en algunos templos monásticos, que definen lo que será el modelo de Iglesia Medieval por excelencia. Estos cabeceros se estructuraban en pequeños absidiolos  con la función de localizar altares, bien en el transepto, tal acontece, por ejemplo, en la Abadía de Cluny II, o bien en la girola, como en Santa Maria de Ripoll, en Gerona.

      

Los edificios se cubren por medio de techumbres de madera, salvo en los ábside, que lo hacen con bóvedas de horno. Ejemplos tenemos en San Clemente de Tahull, de la zona pirenaica de Cataluña, con techumbre plana A lo largo del siglo XI se irá sustituyendo la techumbre plana por la bóveda de cañón,y la de arista. La cúpula se reserva, por lo general, para los cimborrios, que proceden de la arquitectura carolingia, pero que aquí, van a alcanzar gran importancia.

Las fachadas occidentales con dos torres, producto de la influencia carolingia, va a convertirse en el elemento caracterizador de las grandes Iglesias monásticas, especialmente benedictinas. Tales como la Basílica de San Ambrosio de Milán, con dos torres, una más baja que otra, y la Catedral de Verona.

En Iglesias más pequeñas, se empleará, en lugar de la anterior estructura, una alta torre campanario, normalmente aislada, y de planta cuadrada, San Clemente de Tahull incluso aparecen las plantas circulares. Este modelo de torre campanario, procede de la arquitectura lombarda, como la de San Clemente de Coll de Nargó, en Lleida y la de San Pedro de Ponts, en Lleida.

La ausencia de decoración escultórica o figurada, va a ser característica de la arquitectura del Primer Románico. En la torre, a medida que gana en altura, se abren más los vanos. La Iglesia de San Abundio de Como, (1063-1095), zona de Lombardía, presenta, una serie de arquitos y lesenas que van subdividiendo el parámetro.

En Lombardía, de extraordinaria importancia en la formación del este Primer Románico, se encuentran también las catedrales de Módena, Ferrara, Parma, San Zeno de Verona, y San Miguel de Pavía, entre otras

En el Condado de Borgoña, tuvo su origen el mayor centro monástico de la cristiandad occidental y uno de los centros de poder más importante de Europa: Cluny. La primera edificación, que corresponde al siglo X, se agrandó y es lo que se llamó Clunny II. Casi totalmente destruido sólo se conserva de él en pie, parte del brazo sur del transepto y dos de las torres, la del Agua Bendita. La torre del Reloj. Cluny III, construida entre 1088-1118, fue derribada en el siglo XIX por la Revolución Francesa, salvo algunos elementos del crucero. Para hacernos una idea de cómo fue este esplendoroso templo podemos ver iglesias relacionadas, como las de Saint Benoit sur le Loire y Paray le Monial.

 En Normandía se dio una notoria elevación de sus edificios y se inventó un tipo de cubierta sobre sus amplias naves que legaría al gótico y que sería la nave de crucería. No presentan girola, alternan las columnas con los pilares y tienen cimborrio sobre trompa. A ellas pertenecen la Catedral de Beyeux, la Trinidad y la Abadía de San Esteban en Caen y la de Cresy. Tuvo gran Influencia sobre Inglaterra y Sicilia.

   En Cataluña tradicionalmente se ha venido señalando, que la arquitectura lombarda era el modelo seguido por la arquitectura catalana del primer románico. Hoy se admite que determinados elementos sí proceden de Lombardía, pero se considera más decisiva la influencia de la arquitectura alemana y de Cluny que afecta sobretodo a la presencia de cabeceras con varios ábsides, criptas para las reliquias y fachadas con molduras toradas.

A mediados del siglo X Cataluña forma parte de la Marca Hipánica. Estaba dividida en condados, gobernada por unas cuantas familias nobles con cierta independencia con respecto al rey franco, aunque mantenía estrechas relaciones con el territorio francés y con Italia que fueron intensas. Estas familias nobles, conscientes del poder de la Iglesia, procuran hacerse con los principales puestos eclesiásticos y con el rico patrimonio de los monasterios. Fueron los principales promotores de las empresas constructivas, destacando entre todos, el monje, abad y obispo Oliva, que consigue incorporar a Cataluña al estilo internacional del primer románico. Fue considerado el padre espiritual de la Cataluña incipiente. Nació hacia el año 971 y murió en 1046, en la Abadía de San Miguel de Cuxá. Siendo Conde de Berga y Ripoll, renunció a sus derechos para hacerse monje en el monasterio benedictino. Fue un gran escritor.

 

El Monasterio Benedictino de Sta. Maria de Ripoll, situado en la localidad catalana de este mismo nombre, sufre distintas transformaciones durante los siglos IX, X y XI. Fue fundado por Wilfredo el Velloso en el 880 y consagrado a la Virgen en el 888. La importancia del Monasterio benedictino es creciente. Nos interesa destacar que con la participación del Abad Oliva, 978-1046, es cuando la abadía adquiere su transepto y sus dimensiones. La cabecera es de ábsides en el transepto, de influencia cluniescense. Oliva convierte una Iglesia de tres naves, en una de cinco, al estilo de la antigua basílica paleocristiana de S. Pedro del Vaticano, por medio de dos hileras de columnas y pilares alternados. En el exterior, se aprecia la influencia carolingia en la fachada oeste.

            En la Catedral de San Pedro Apóstol de Vic. El campanario de la catedral de Vic es, con la cripta, el único elemento que subsiste del templo románico construido durante el episcopado de Oliva (1018-1046) y sustituido en el siglo XVIII por el actual edificio. Con planta cuadrangular desde sus cimientos, se levanta hasta una altura de 46 metros, distribuida en seis pisos separados por fajas de arcuaciones ciegas y dentículos de sierra, en los cuales se abren las series de ventanales, geminados o triples, y separados por robustas columnas de capiteles mensuliformes. Es el campanario más monumental en el grupo de iglesias románicas que presentan una sola serie de ventanas en sus fachadas.

      San Pedro de Roda, en Gerona, constituye una de las experiencias más curiosas e inexplicables de la arquitectura. Destaca en dos aspectos. En su planta, la girola no presenta absidiales radiales y en su alzado, las bóvedas se cubren con bóvedas de cañón, con arcos fajones que descansan sobre una doble galería de columnas.

         San Saturnino de Tabérnoles,en Lleida, tiene su originalidad en la estructura de la cabecera tricorne, que se repite en los ábsides de la cabecera y en los pequeños absidiolos de la capilla mayor, con fuerte sentido simbólico por su relación con la Santísima Trinidad.

San Vicente de Cardona, ofrece planta basilical de tres naves, con transepto poco destacado por las dimensiones de las naves, que terminan cada una en ábside semicircular. Edificada con cripta, presbiterio elevado y cimborrio en el crucero, cada tramo cuadrangular se corresponde con tres de las naves laterales.

      La arquitectura de Cataluña se prolonga en el siglo XI por la Corona de Aragón. La manifestación más importante es el Castillo de Loarre, en Huesca. La Iglesia fue construida en el siglo XI, de una sola nave abovedada con cúpula sobre trompas y bóveda de cañón.

Hasta aquí nuestro comentario al PRIMER ROMÁNICO. En el siguiente trataremos del ROMANICO PLENO.


Bibliografía

 

  • AA.VV.: Historia General del Arte. Arquitectura II. Ediciones del Prado.Madrid,1996.
  • DURLIAT, Marcel.: El arte románico. Madrid, Ediciones Akal, 1992.
  • KUBACH, Hans Eric.: Arquitectura románica. Madrid, Aguilar, 1989.
  • LERICHE-ANDRIEU, Françoise.: Iniciación al arte románico. Madrid, Ediciones Encuentro, 1985.
  • OURSEL, Raymond.: La arquitectura románica. Madrid, Ediciones Encuentro, 1987.

 

(http://www.homines.com/arte/primer_romanico/index.htm)

 

Escultura

La pintura y la escultura es parte indispensable y complementaria de la arquitectura. La escultura inunda los edificios, al contrario que en épocas anteriores. Las artes gráficas explican su función, triunfa lo icónico, que exige imágenes para representar ideas. Las imágenes tienen dos funciones: una estética y otra didáctica. La función didáctica es esencial, ya que pretende difundir el programa ideológico cristiano entre una población mayoritariamente analfabeta y con pocos recursos para adquirir libros. Por supuesto se mantiene, y potencia, el carácter simbólico de la representación.

     Los temas más comunes son vírgenes con niño Dios o crucificados. Suelen tener un marcado hieratismo, aunque probablemente la policromía lo suavizaría. El programa iconográfico incorpora las enseñanzas de la Iglesia, el adoctrinamiento, los temas del Antiguo y el Nuevo Testamento (Adán y Eva, el arca de Noé, el sacrificio de Isaac, la Anunciación, la Visitación, la Natividad, la Epifanía, Pentecostés, etc.), el crismón, y los monstruos (unicornio, grifo, monstruos del infierno). Pero, también, aparecen motivos geométricos, vegetales, animales y de las tareas agrícolas más comunes. No faltan referencias a la historia, a las fábulas y a la mitología. Tratará de ordenar y sistematizar los conocimientos sobre el origen del mundo, el hombre y Dios. Pero el tema más repetido es el del juicio final, con los salvados y los condenados, el pecado y el demonio. En él aparece toda una estética de lo feo y lo grotesco, que llega a ser cómico.

     En la escultura exenta predominan los temas de: el Crucificado y la Virgen. El Cristo crucificado está clavado con cuatro clavos y los pies separados, el cuerpo rígido, sin sentir el peso y adaptándose al marco. En la cabeza lleva una corona real, por su condición de rey de reyes, o una corona de espinas. Aparece vestido con una larga túnica, al menos desde la cintura. Las figuras de la Virgen fueron especialmente veneradas. Frecuentemente contenían reliquias. Suele ser una figura sedente, coronada y con niño. La composición suele ser rígida, sin que exista comunicación entre la Virgen y el Niño.

     La escultura se caracteriza por la ley de la adaptación al marco, el horror vacui, la expresividad esquemática, sin proporciones naturalistas, y la carga simbólica y alegórica. Hay ausencia de perspectiva, y destaca la jerarquía de tamaño, composición e hieratismo. La forma se subordina al esquema geométrico que impone la arquitectura. Suelen estar realizadas en piedra caliza, granito o mármol, pero también en madera o marfil.

     Dos espacios están especialmente reservados para la escultura: la portada y el ábside, aunque aparece en frecuentemente otras partes, como los bajos de las cubiertas, las jambas de las puertas, los capiteles o los claustros. Existen tanto relieves como escultura exenta, de pequeño tamaño, que están policromadas. La portada es la parte más escultórica, donde se encuentran, en el tímpano: el pantocrátor y el tetramorfos, en el dintel los ancianos del Apocalipsis, y en el parteluz y las arquivoltas otras esculturas, casi exentas.

 

(http://www.pastranec.net/arte/romanico/escultura.htm)

 

Pintura

La pintura tiene los mismos temas iconográficos que la escultura. Pero, además, nos encontramos con las ilustraciones de libros que aparecen para comentar los textos, como el Beato de Liébana.

     Hay también pintura mural, aunque se conserva mal y poca. Sin embargo, la pintura fue muy importante ya que todos los edificios debieron estar policromados. La pintura se situaba preferentemente en el interior. El ábside principal era el centro organizador del programa iconográfico. Se pintaban, además, las bóvedas y los muros.

     Entre los temas predominan: el tetramorfos, el pantocrátor, los apóstoles y santos. En los muros aparecen los temas narrativos, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, pero también aparecen las vidas de los santos, sobre todo si tienen relación con el camino que los fieles han de recorrer para alcanzar la Salvación.

     Al igual que la escultura, la pintura tiene una clara función docente, y un marcado carácter simbólico, además de estético. Aparecen el mismo tipo de convencionalismos: frontalidad, carencia de volumen y profundidad, formas geométricas y esquemáticas, adaptación al marco arquitectónico, antinaturalismo e hieratismo, aunque esto se compensa con una gran expresividad de las figuras (grandes ojos).

     Tiene una fuerte influencia del arte bizantino. Predomina el dibujo, con línea gruesa, colores planos y sin volumen. El espacio se crea por la distribución de las figuras en el espacio. La técnica más utilizada es la del fresco, lo que requería una cierta preparación del muro: estucado. Los colores también pueden aplicarse al temple. Dada la amplitud de los muros, la composición de la escena adquirirá una importancia singular. También se pintó sobre tabla, para poner en los altares. La composición seguía las convenciones del relieve.

     En la pintura románica sobresale la miniatura. La miniatura está realizada por gente letrada, pensada para decorar libros para la gente que sabe leer, por lo que no tiene la intención didáctica de las demás obras, y son de una mayor libertad creativa. Frecuentemente se crean modelos que luego aparecen en murales y tablas. Se pintan Biblias, códices, beatos, libros de horas, vidas de santos, libros científicos, etc. En ellos las miniaturas ocupan los márgenes de las hojas, a modo de viñeta, páginas enteras y las iniciales capitales del comienzo del texto.

En Europa se pueden distinguir dos escuelas: una de tradición carolingia, predominante en el norte, y otra de tradición bizantina predominante en el resto del continente, pero también hay numerosas escuelas autóctonas.

     Destacan las escuelas francesas de Berry, Poitou y Turena, con obras como las pinturas de las iglesias de San Sabino de Gamterpe, Tavant y las catedrales de Puy y Brinay. En Alemania destacan los murales de San Jorge de Oberzell. Y en Italia sobresale el foco de Montecasino, con obras como el mural de San Ángelo, las iglesias de San Clemente y San Urbano, en Roma, y San Silvestre, en Tívoli.

En España se conservan la mayor cantidad de obras pictóricas de gran calidad. Cataluña y León son las regiones en las que encontramos los mejores ejemplos de pintura.

     En Cataluña se encuentran las mejores obras, y las mejor conservadas. Tienen una marcada influencia bizantina. Destacan las obras de San Quirze de Pedret (las más antiguas), San Juan de Bohí, la Seo de Urgel, la de Santa María de Tahull y, sobre todas, las de San Clemente de Tahull.

     En León, y en Castilla, encontramos un estilo mucho más internacional, influido por la estética islámica. Destacan las pinturas de la ermita de Vera Cruz en Segovia, la iglesia de San Baudilio de Berlanga, el monasterio de San Pedro de Arlanza, la ermita de Cristo de la Luz, en Toledo, y el panteón de los reyes en San Isidoro de León, el mejor conjunto de pintura románica del mundo.

     La miniatura española es de gran importancia. Es continuación de la tradición mozárabe. Destacan los beatos, los libros de horas y las Biblias, como el Beato de Fernando I y doña Sancha, el Libro de Horas de doña Sancha, el Beato de Santo Domingo de Silos, las Biblias de San Juan de Peña, León (segunda), Burgos y Ávila, y sobre todos el Beato de Liébana.

 

(http://www.pastranec.net/arte/romanico/romanico.htm)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un comentario

18 04 2008
celialosabe

CHULIS MIS COLORINES
F.D: mi ego felisss

xd

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