Los ‘sorollas’ iluminan Sevilla

16 04 2008

REPORTAJE

Comienza el desembalaje y montaje de los cuadros en el Museo de Bellas Artes

SANTIAGO BELAUSTEGUIGOITIA – Sevilla – 16/04/2008

 

Los personajes y las cosas de una época pasada regresaron ayer a su lugar de origen como si el tiempo hiciera un guiño y aboliera sus leyes. Sevilla recuperó algo suyo: los nazarenos vestidos de negro, una virgen bajo palio rodeada de cirios, el bonete de un cura al fondo, el público arracimado en la calle ante el paso solemne de las personas que ocultan su identidad con los capirotes… El cuadro Sevilla. Los Nazarenos, de Joaquín Sorolla (Valencia, 1863-Madrid, 1920), lucía en el Museo de Bellas Artes de la capital ante la mirada de decenas de espectadores. Tras décadas en Nueva York, el cuadro volvía al lugar que lo inspiró. Y es que ayer era un día esperado, ya que comenzaron los trabajos de desembalaje y montaje de la exposición Sorolla. Visión de España.

La muestra, que será inagurada el próximo 24 de abril, permanecerá abierta en Sevilla hasta el 29 de junio. La entrada será gratuita. La exposición es fruto de un acuerdo de colaboración entre Bancaja y la Consejería de Cultura. Los operarios se afanaban ayer en las tareas de montaje. Formaban parte de una delicada cadena que ha permitido traer los cuadros de Sorolla desde Nueva York hasta España. La primera etapa de este periplo se produjo en Valencia. Ahora llega su segunda etapa: Sevilla. Luego, los cuadros se expondrán en Málaga, Bilbao, Barcelona, Madrid y, de nuevo, Valencia hasta ser devueltos a la Hispanic Society of America, en Nueva York.

La historia del traslado de estos cuadros es un completo mosaico de medidas de seguridad y de mecanismos de conservación controlados hasta el último detalle. El director-gerente de la Fundación Bancaja, Miguel Ángel Utrillas, señaló que todos estos trabajos “suponen una logística importante”. “Sacarlos de la Hispanic Society of America era complicado porque la puerta de acceso no lo permitía. El traslado en avión de Nueva York a Valencia obligó a que los cuadros fueran enrollados. Se produjo un proceso de enrollamiento con rulos. Los cuadros fueron trasladados en un 747, el avión más grande, que hizo el trayecto Nueva York-Valencia para que los cuadros viajaran sin problemas”, detalló Utrillas.

Tras la exposición de Valencia llegó una nueva etapa: el traslado a Sevilla. Tampoco se escatimaron medios. El traslado a la capital andaluza se hizo de forma escalonada. Los cuadros fueron transportados en camiones sin ser desmontados de sus bastidores en cajas específicas que garantizaban su máxima seguridad. Los camiones estaban equipados con un moderno sistema de control y seguimiento a través de GPS que permitía visualizar su posición exacta y su velocidad.

Los operarios mostraban tras abrir las cajas el estallido de colores y el dominio avasallador de los volúmenes de los cuadros de Sorolla. El pintor valenciano atendió en 1911 el encargo de Archer Milton Huntington, fundador de la Hispanic Society of America, cuyo objetivo es difundir la cultura española y latinoamericana. Huntington le encargó a Sorolla que decorara una gran estancia rectangular con una serie de paneles que mostraran las regiones de España a través de sus gentes y paisajes. Sorolla concluyó la serie en 1919. El resultado fue una sala conocida con el nombre de Sorolla y que está adornada con 14 grandes paneles pintados al óleo.

Los títulos de las obras son ilustrativos: Sevilla. Los Nazarenos; Andalucía. El encierro; Sevilla. El baile; Sevilla. Los toreros; Ayamonte. La pesca del atún; Castilla. La fiesta del pan; Aragón. La Jota; Navarra. El Concejo del Roncal; Guipúzcoa. Los bolos; Galicia. La Romería; Cataluña. El pescado; Valencia. Las grupas; Extremadura. El mercado, y Elche. El palmeral. La intensa fuerza de los cuadros sorprendía ayer no sólo por su reciente restauración. Algunos de ellos estaban por primera vez en la tierra que los dotó de sentido.

 (www.elpais.es)

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